jueves, 31 de julio de 2008

Sálvese quien pueda

Un párrafo que me gustó mucho del libro Los vagabundos:
"Es preciso haber nacido en una sociedad civilizada para tener la paciencia de vivir en ella toda la vida y no sentir nunca el deseo de abandonar esta esfera de penosos convencionalismos, de venenosos cumplimientos consagrados por el uso, de ambicioncillas enfermizas, de sectarismo estrecho, de insinceridad en todos los aspectos; en una palabra, en esta feria de vanidad de vanidades que congela los corazones, corrompe el espíritu, y que con tan poquísima razón se llama civilización. Yo he nacido y he sido criado al margen de esta civilización y de esta sociedad, y por esta razón, para mí preciosa, no puedo aceptar su cultura a fuertes dosis sin experimentar muy luego la necesidad de salir de su ambiente y de descansar de las múltiples complicaciones, de los refinamientos malsanos de semejante existencia."
Máximo Gorki
Todas las mujeres están locas....menos las presentes.

La guerra de los cárteles

Actualmente en México se vive una cruenta lucha entre tres principales cárteles, dichas organizaciones criminales tienen sumergido al país en un completo caos aunque en ocasiones, sólo en unas cuantas, se haga el esfuerzo por disimularlo.

Esta guerra no es un tema tan nuevo como podría parecer debido al paroxismo de las batallas entre estos grupos, de las cuales somos testigos dia a dia. Sin lugar a dudas son más y mucho más violentas que hace algunos años pero me parece importante que nos remontemos a su inicio, para poder entender mejor la situación actual. Antes del año 2000 el crimen organizado era controlado por un solo cártel, que acataba las reglas de un solo jefe, el cual por supuesto tenía decenas o centenares de lugartenientes con quien repartirse el botín, cosa que hacía con gusto, pues como todos los anteriores jefes sabían ese tesoro es suficiente para tener a todos contentos, claro a algunos más que a otros. Sin embargo las cosas se empezaron a complicar cuando al jefazo se le ocurrió la brillantísima idea de permitirle a sus opositores tener una tajada. Al principio parecia una buena idea para aliviar la presión a la que estaba sometido dicho cártel, sin embargo no se imaginarón que el nuevo iba a resultar mucho más codicioso y más brutal que aquel que había manejado las cosas por tantos años y que creían conocer todas las movidas posibles.

Otro factor importantísimo fue cuando el viejo y cansado cártel cedió la plaza de operaciones más importante del país, al cártel que hasta ese momento era el más pequeño y se creía el más inofensivo. Oh error maldito!!! que ahora tiene al país temblando y a dicha plaza conocida como el Distrito federal secuestrada, amordazada, mutilada y apunto de la asfixia gracias a las atrocidades cometidas por el cruel lugarteniente que la controla, no quisiera decir nombres pero daré una pequeña pista, se llama Marcelo y se apellida Ebrard. Dicho gangster responde a uno y sólo a un jefazo legítimo, al cual me niego rotundamente a nombrar, pero daré otra pista se llama Andrés Manuel y se apellida López obrador. Este par de personajes como les dije controlan la principal plaza del país sin rendirle cuentas a nadie y lo hacen a través de diferentes pandillas como son: policias capitalinos (la más temible y sanguinaria pandilla de todas, hasta niños matan si se cruzan en su camino), ministerios públicos, delegados, judiciales (tal vez cometí un error, estos podrían ser los más temibles), diputados, vendedores ambulantes, transportistas piratas y los delincuentes comunes y corrientes. Este cártel se ha vuelto muy peligroso por dos principales razones: la primera es que no responden a nadie, la segunda es la crueldad con que manejan su operación (sin importar las consecuencias de sus actos, siempre y cuando ellos se beneficien de algún modo).
En resumen la batalla comenzó cuando la versión mexicana de Bonie (Martita) y Clyde (Vicente) asumieron el control y saquearón como ningún criminal en la historia se había atrevido a hacerlo. Era obvio que esto desataría la codicia de los demás criminales, pues ante sus ojos veían desvanecerse el tesoro a manos de uno de los menos brillantes. Es por eso que ahora todos se creen capaces de ocupar ese puesto y no escatiman en recursos para poder ganar la madre de todas las guerras, la guerra por el poder.